COLEGIATA SIGLO XI - SANTILLANA del MAR (Cantabria) SPAIN
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Esta Galería está en construcción, pronto será expuesta en la red
COLEGIATA DE SANTA JULIANA
CÓMO LLEGAR Y LOCALIZACIÓN
Desde Santander, se toma la autovía a Torrelavega y se coge la salida de Requejada o dirección Oviedo hasta la salida de Puente San Miguel.
Desde Requejada, se continua en dirección a Barreda, donde se gira a la derecha para tomar la CA-131 con destino a Santillana el Mar.
Desde Puente San Miguel, se toma la CA-133 en dirección a Santillana del Mar.Subiendo por la Calle el Racial llegamos a la Calle del Río desde la que ya se puede contemplar la fabulosa Colegiata de Santa Juliana, obra cumbre del románico cántabro.
HISTORIA
El templo está dedicado a santa Juliana, una cristiana que sufrió martirio en Bitinia (Asia Menor) en tiempos del emperador Diocleciano. La historia de santa Juliana forma parte de una tradición de martirios muy difundidos durante la Alta Edad Media.
La santa de Bitinia sufrió el triple martirio de ser sometida al agua hirviendo, a la rueda dentada con clavos de hierro y, finalmente degollada. Como es habitual, los restos de la mártir llegaron a estas tierras tras un largo peregrinar. De ello se tiene noticia ya en un documento de finales del siglo X que cita la existencia de un monasterio dedicado a la santa en un lugar llamado Planes, al que la santa dio nuevo nombre a partir del suyo propio (Sant Iuliana-Santullana-Santillana).
La transformación del antiguo monasterio en Colegiata (al cambiar la regla benedictina quedo regido por la orden de los Canónigos de San Agustín), se produce a mediados del siglo XII, época en que se edifica el templo actual, en estilo románico.
EL EDIFICIO
La Planta de la Iglesia: la colegiata está constituida a partir de una planta de cruz latina con tres naves de cuatro tramos y sus correspondientes ábsides. Siguen el modelo de Frómista (Palencia) y del románico internacional que penetra en Castilla por el camino de Santiago.
La Portada: La portada es románica con arquivoltas sobre capiteles figurados muy toscos y erosionados. La puerta es reformada en época imprecisa, por lo que se ve rematada por un frontón triangular que acoge una imagen de santa Juliana.
La escultura de su portada, capiteles y canecillos evocan los temas fundamentales de la religiosidad medieval, en particular la lucha entre el Bien y el Mal y la necesidad de penitencia y el perdón para salvarse de las penas del infierno. Este mensaje se muestra a través de alegorías y símbolos animales (leones, pelícanos, palomas, cuervos, serpientes...) y vegetales (manzanas, helechos, acanto, lirios, vid...).
El pantocrátor y los apóstoles coronan la portada románica, y sobre ellos la imagen de Santa Juliana en una hornacina barroca.
La Torre: A la derecha de la portada se alza la antigua torre de campanas, similar a la de Frómista (Palencia). Se trata de una torre cilíndrica que luce en su parte alta una ventana geminada.El Interior: sobresale la de la Santa. Es la lauda sepulcral de Santa Juliana, situada en la nave central. Los restos de la mártir se trasladaron, en el siglo XV, al Altar Mayor. Santa Juliana aparece aquí protegida por un ángel y sujetando con su mano izquierda la cuerda que ata a un demonio, símbolo de la concupiscencia.
De su interior también sobresale el retablo realizado a principios del siglo XVI dentro de la corriente gótica hispano-flamenca. Muestra escenas del martirio de Santa Juliana y de la vida de Cristo. La patrona se venera en la hornacina central sobre la arqueta de reliquias.
El frontal del altar es una soberbia pieza de platería mexicana.
En el coro se conserva un notable órgano barroco y en la capilla bautismal, además de la pila románica, un excepcional pantocrátor realizado en torno al año 1200.
El claustro: adosado a la fachada norte de la iglesia, muestra en sus 42 capiteles de variada temática una completa evolución de la escultura románica. Se trata de una obra inacabada del románico de los siglos XII y XIII, y está considerado por muchos especialistas como la obra maestra de la colegiata.
Su planta forma un rectángulo irregular, ligeramente trapezoidal, este claustro se inserta en la tradición de los del Camino de Santiago y destaca, sobre todo, por la variedad y belleza de los relieves que decoran sus capiteles: temas de procedencia oriental, animales fantásticos, temas bíblicos, profanos, entrelazados geométricos árabes y normandos y simbología vegetal.
Junto a los muros del Claustro se observan los sarcófagos con motivos heráldicos de personajes relevantes del clero y la nobleza.